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10 años de guerra contra México

Horacio Duarte Olivares

Presidente Estatal de MORENA Estado de México

El 2006 será recordador por dos cosas: por ser el año en que se realizó uno de los fraudes electorales más desvergonzados de los últimos tiempos que, literalmente, le robó la presidencia de la republica a Andrés Manuel López Obrador. Y también será recordado como el inicio de la política más inútil de los últimos tiempos.

Este 11 de diciembre se cumplen 10 años del inicio de la “guerra contra el crimen organizado”, un plan sin pies ni manos, implementado por Felipe Calderón Hinojosa para buscar dotarse de un mínimo de legitimidad ante el robo de la elección presidencial que lo hiciera llegar al puesto del ejecutivo. Hizo del combate al narcotráfico su tema de gobierno, a pesar de que ni siquiera había tocado ese tema en campaña.

Con el paso de los meses, se volvieron constantes los cuestionamientos y las críticas desde distintos posicionamientos, organismos de derechos humanos nacionales e internacionales, desde los partidos de oposición y desde la voz más grande la sociedad civil, quien resulta hasta la fecha la más afectada.

En este sentido y violando la soberanía nacional, el 30 de junio de 2008 como parte de la iniciativa Mérida, Estados Unidos entregó a México mil 600 millones de dólares de ayuda para su estrategia de “guerra contra el crimen organizado”. Los años siguientes, 2010, 2011 y 2012, se intensificó la violencia, comandos del ejército irrumpieron a lo largo y ancho de México y se descubrieron fosas clandestinas con cadáveres de migrantes, miles de muertos y desaparecidos. De acuerdo con datos del INEGI, al final del sexenio de Felipe Calderón, se contaba un saldo de 121 mil 683 muertes violentas.

Con la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia, se siguió la misma línea de acción, aunque con un discurso diferente, éste lo denominó “lucha contra el crimen”, puso énfasis en una supuesta protección de la población, para tratar así de distanciarse de la guerra abierta contra los carteles de la droga implementada por su antecesor, pero en realidad el modus operandi fue exactamente igual, el ejército en las calles, el avispero del narco alborotado y una violencia incontenible. Uno de los peores escenarios se vivió en junio de 2014, en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, donde murieron 22 personas a manos del ejército, por considerárseles sospechosos. Y tres meses más tarde, desaparecieron 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos en Ayotzinapa Guerrero.

Diez años han pasado desde el inicio de la guerra inútil de Felipe Calderón, seguida por Enrique Peña Nieto. Su plan deja hasta el día de hoy, más de 213, 000 muertos, se han presentado aproximadamente 12,408 quejas de derechos humanos y la estadística revela que el ejército mata a 8 personas por cada uno que hiere.

Han pasado 10 años y Felipe Calderón nunca obtuvo su deseada legitimidad y no se ha dado una batalla contra el crimen organizado, ni con él, ni con Peña. En cambio, comprometió todos los recursos y energías del país y nunca tuvimos claro quién era el enemigo real a combatir, no ha existido un repliegue a la violencia, no hay una disminución en el tráfico de drogas y se ha acentuado la violencia e inseguridad. Tenemos un Estado que no imparte justicia, no ofrece opciones laborales y no garantiza seguridad.

Pero todavía lunáticos panistas que sueñan con la presidencia de la república, como la esposa de Felipe Calderón, declara orgullosa “quiero que nuestros soldados y marinos regresen victoriosos a los cuarteles”. No puede haber victoria por encima del terror de la población, por encima de un saldo de miles de civiles muertos y desaparecidos, por encima de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y los muertos de Tlatlaya Estado de México. En 10 años han hecho “la guerra” contra un enemigo indefinido, y todavía aspiran a preservarse en el gobierno, las necesidades del país son mucho mayores que cualquier interés político.

Conclusión, los efectos de la guerra contra el narcotráfico en México son tres y muy claros. Primero, una cantidad impresionante de muertos y desaparecidos sin sentido, con más muertes que Afganistán, Irak o Nigeria[1]. Segundo, en 10 años de guerra contra el narcotráfico el gobierno ha gastado un billón 138 mil 838 millones 971 mil 996 pesos que necesitan emplearse a inversión social. Tercero y el más revelador, cuando se habla de guerra se supone que los oponentes se encuentran en una situación de igualdad, pero la lucha contra los carteles de la droga no ha dado los resultados esperados, la violencia sigue incontenible pese a los enormes recursos destinados, entonces la guerra hasta el 2016, la va ganando el narco.

[1] De acuerdo con datos de ISS (International Institute for Strategic Studies), en 2015 el conflicto más mortífero del mundo fue el de Siria con 55,000 muertos, seguido de Afganistán con 15,000 muertos, después Irak con 13,000 muertos y finalmente Nigeria con 11,000 muertos.

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